domingo, 18 de diciembre de 2022

El que no salta, es un inglés

 


Argentina, con Messi, es Campeona del Mundo


Algún día tenía que darse. Después de años de ver a la selección Argentina llegar al mundial con sueños y esperanzas, solo para chocarse infinidad de veces contra un muro, por fin ha llegado su momento. Después de 36 años, curiosamente la misma cantidad que tuvo que esperar Perú para regresar a la justa mundialista, la Argentina podrá colocar una estrellita más sobre su escudo, llegando a 3. Junto a los alemanes, son los que más veces han ganado este trofeo (Brasil ha ganado 3 copas Jules Rimet, y 2 Copas del Mundo). Y el planeta entero es realmente feliz con ellos. Ok, bueno, tal vez no los franceses. 

Ya, no me mal interpreten, yo nunca he sido (lo que podría llamarse) hincha de la selección Argentina. Como todo buen peruano sin equipo al que alentar en los mundiales (salvo en 2018), me ha tocado hinchar por otros, y normalmente mis favoritos han sido los alemanes, frecuentes verdugos de la albiceleste en las últimas décadas (1990, 2006, 2010, 2014). Si embargo, y esto puede costar reconocerlo, este es tal vez de los mejores equipos argentinos que se ha visto en años. Un equipo casi sin figuras y joven, y con un Messi ya mayor y fuera de su mejor época, ha llegado a los más alto del fútbol mundial, pero lo ha hecho jugando bien al fútbol, de manera cohesionada, libre, tocando la pelota y entendiendo cada jugador su rol, y el de sus compañeros en cancha. Ha sido esta Argentina, por fin, algo que siempre se le reclamaba: un equipo. 

La final ha sido un encuentro de locos, con un dominio argentino absolutamente sobervio durante los primeros 75 minutos, cuando ya el esfuerzo dio espacio al cansancio. Francia jugó como pensando que este partido podría ganarlo como ha estado ganando en los últimos 5 a 6 años: sin despeinarse. Y es verdad, pocas selecciones han hecho sufrir a Francia en los últimos años. Tal vez la última haya sido justamente Argentina, en 8vos en Rusia. Pero este partido no se lo esperaba nadie. Ni el más optimista a favor de los argentinos podría haber planteado un inicio del partido tal feroz y agresivo como lo visto. La albiceleste no dejó respirar a Francia ni un minuto, ganando casi todas las divididas, y corriendo a cada pelota como si se tratara de dejar la vida en la cancha. Francia fue disminuída y sus jugadores casi no daban crédito, como si no terminaran de caer en cuente de qué era a lo que se enfrentaban.

Pero como el fútbol es fútbol, y la energía es un recurso limitado, el ritmo no se podía mantener constante, y Francia tuvo su momento para regresar y dar pelea. Nunca pudo realmente equiparar a lo hecho por Argentina en los primeros 70 minutos, pero la calidad y el pundonor indiscutible de estos jugadores lograron lo impensable con un empate casi agónico que estiraría las cosas hasta el tiempo extra, y eventualmente los penales. Para añadir drama a la novela, Martinez saca una pelota imposible al minuto 120, un gol que fácilmente pudo significar la victoria para Francia, y un final que hubiera sido nada menos que una tragedia.

Y aquí estamos. Por fin pasó. El círculo está completo. Argentina es Campeona del Mundo después de un partido tan emotivo como emocionante. Felicidades argentinos!